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Los Contratos por Diferencia

 

¿Qué son los CFDs?

Un CFD (Contract For Difference o Contrato por diferencia) es un instrumento de inversión derivado que, como el propio nombre indica, consiste en un contrato entre dos partes (un comprador y un vendedor).

¿Qué tipo de contrato? Uno en que se especifica que el vendedor pagará al comprador la diferencia entre el valor actual de un activo y su valor estipulado en el contrato si es más alto y viceversa si el valor cae.

Por eso podríamos decir que es un contrato que sube o baja en valor cuando el instrumento financiero o subyacente en el que se basa sube o baja en valor (para simplificar los próximos ejemplos pensaremos en acciones como producto subyacente). En otras palabras: un CFD gana o pierde valor cuando el precio de la acción con la cual está relacionado fluctúa en comparación al precio del momento de compra del CFD.

Como ejemplo, si compramos un CFD basado en la acción de Microsoft (MSFT) y si el precio de esa acción sube, el valor de nuestro CFD también va a subir y viceversa. Pero, si el valor del CFD se relaciona directamente con el valor de la acción subyacente, ¿entonces por qué no comprar directamente la acción? La respuesta: el apalancamiento y la posibilidad de ir en corto.

Apalancamiento

Comencemos por el apalancamiento: cuando compramos una acción tenemos que pagar el valor total de la acción, es decir, recibimos las acciones a cambio de un débito en efectivo de nuestra cuenta. Cuando compramos un CFD, en cambio, podemos obtener la misma exposición al instrumento, pero tan solo aplicando o dejando retenida una parte del precio total de la acción como garantía (a veces solamente un 10%).

Veamos un ejemplo más específico: imaginemos que compramos 100 CFDs de Microsoft que se negocian a USD 132,99 (ya que el precio de la acción es 132,99).

En este caso, nos expondremos por un total de USD 13.299 (100*132,99) a cambio de que en nuestra cuenta se deje retenido tan solo el 10% de este valor, esto es, USD 1.328,5 por concepto de garantía, tal como puede verse en la boleta de operaciones más abajo.

Fuente: DIF Markets

¿Cómo calculamos las ganancias y pérdidas?

Supongamos que la acción de Microsoft sube un 5% y pasa a operarse a USD 139,64, en este caso, dado que compramos 100 CFD, tendremos una ganancia de USD 665 (139,64-132.99*100).

Si consideramos que para acceder a esa ganancia tuvimos que aportar por concepto de garantía de la operación tan solo USD 1.328,5, nuestro retorno “sobre la inversión” fue de 50% (665/1.328,5). El apalancamiento permitió que la suba de 5% se convirtiera en un beneficio de 50%.

Sin dudas, el apalancamiento puede ser una herramienta beneficiosa en ciertos momentos, pero muy riesgosa en otros, por lo cual es fundamental usarla con precaución y conociendo completamente su funcionamiento.

Pensemos que la ganancia de 50% sobre la garantía aplicada del ejemplo anterior podría haberse convertido en una pérdida de la misma cantidad si el precio de la acción de Microsoft hubiera bajado un 5% y no subido.

Operar en Corto

Otra de las principales ventajas de los CFDs es que nos brindan la oportunidad de obtener beneficios en situaciones en las que el activo subyacente cae de valor. Con activos reales es contra intuitivo pensar que podamos vender un bien que no poseemos para recomprarlo más barato tiempo después, pero al tratarse de un contrato por diferencias, esto sí es posible. A esta operativa se la denomina vender en corto o vender al descubierto.

Para entender la mecánica pondremos el ejemplo de un activo real que creemos que caerá de valor. Puesto que no somos dueños de ese activo, lo que hacemos es pedírselo prestado a un tercero pagándole a cambio un interés por el préstamo. Una vez nos preste el activo tan solo tendríamos que vender el activo en el mercado y esperar a recomprarlo más barato. Esa diferencia de precios sería un beneficio nuestro, ya que al tercero tan solo le deberemos devolver el activo y pagarle los intereses por el préstamo correspondiente.

La operativa en corto en CFDs es idéntica: cursaremos una orden de venta en el CFD que nos interesa y eso abrirá una posición corta, entendiéndose que el tercero que nos presta el activo es la institución financiera que hace de contraparte de la operación, cobrándonos una tasa de interés diaria por el préstamo durante el tiempo que dure. Si el precio del subyacente baja, podremos cerrar la operación recomprando a un precio más bajo los CFDs vendidos con anterioridad, siendo la diferencia entre el precio de venta y el de recompra nuestro beneficio (al que debe deducírsele el costo por el préstamo, de acuerdo con los días que la posición estuvo abierta).

Como desarrollaremos en nuestro próximo artículo, la operativa en corto nos va a brindar no solo la oportunidad de obtener beneficios especulativos en mercados bajistas sino también llevar a cabo otro tipo de estrategias, como coberturas de riesgos, hedge de portafolios, spreads, etc.

A modo de conclusión, los contratos por diferencia ofrecen una importante versatilidad y son un instrumento válido que pueden ser útiles en cualquier portafolio. Por supuesto que es importante conocer su funcionamiento para utilizarlos correctamente, conocer los riesgos y qué esperar de ellos en base al comportamiento del subyacente.