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Acciones high yield: en busca de rentabilidad

 

Acciones high yield: en busca de rentabilidad en un contexto de bajas tasas

Días atrás en uno de nuestros artículos llamábamos la atención de nuestros lectores sobre algo que se ha estado observando desde un tiempo a esta parte y que va tomando cada vez más importancia, esto es, el hecho de que hay una enorme proporción de bonos, tanto soberanos como corporativos, con rendimiento (yield to maturity) negativo.

Repase los conceptos básicos para operar bonos

Se trata de bonos que, dada su combinación de precio/cupón/vencimiento, hacen que el inversionista no reciba ningún rendimiento por mantenerlos hasta el vencimiento, o incluso, lo que es más llamativo aún, reciba un rendimiento negativo. Si bien es contra intuitivo, tiene una lógica racional y económica detrás, y por eso justamente ocurre, tal como explicamos en nuestro artículo anterior.

Lo cierto es que las bajísimas tasas de retorno que ofrecen en la actualidad los instrumentos de renta fija dejan a muchos inversionistas frente a un dilema. Pensemos en un inversionista al que la situación de incertidumbre y volatilidad del mercado de acciones en la actualidad (Guerra de aranceles entre Estados Unidos y China, posible recesión en Estados Unidos, etc.) no lo dejan cómodo y prefiere reducir su exposición en acciones, ¿qué opciones tendría?

Una opción, la más directa y acostumbrada hasta este momento, sería pasarse temporalmente a bonos de buena calificación crediticia, por ejemplo, bonos soberanos de Estados Unidos, Alemania o cualquier país desarrollado, en general. Pero en la actualidad todos estos instrumentos, casi sin excepción, producen rendimientos extremadamente bajos o negativos, de manera que son un destino poco atractivo para sus fondos.

Otra opción, un tanto más drástica, podría ser pasarse temporalmente a activos de refugio, por ejemplo, metales preciosos o bienes inmobiliarios, que, por estar correlacionados negativamente con el mercado de acciones, le permitan resguardar sus fondos y, al mismo tiempo, apuntar a obtener alguna rentabilidad. Si bien es una posible opción, decimos que es más drástica en el sentido de que alejaría al inversionista definitivamente de su exposición al mercado de acciones, perdiendo, por lo tanto, la posibilidad de obtener retornos si los temores actuales se disipan y el mercado de acciones continúa subiendo.

Entonces, llamamos la atención sobre lo que puede ser una opción intermedia, es decir, apuntar a obtener una tasa de retorno interesante (como la que se buscaría si se comprara un bono), pero sin perder la exposición al mercado de acciones, para no quedar fuera de las eventuales subas, si estas ocurren. Esto consistiría en pasarse a un portafolio de acciones high yield, o sea, acciones de empresas que han pagado tasas altas de dividendos a sus accionistas en el último tiempo. De esta forma, la exposición a las acciones se mantiene, pero se apunta, al mismo tiempo, a obtener una tasa de retorno interesante, que viene dada por los dividendos que históricamente estas acciones han pagado. Se ha dicho de este tipo de acciones que permiten acceder a lo mejor de ambos mundos: el cupón o “tasa fija” de los bonos y el potencial de subas en su valuación, de las acciones. Pero debemos ser cuidadosos, ya que esta opción implica que el inversionista continuará invertido en acciones, y seguirá, por lo tanto, expuesto a la mayor parte de sus oscilaciones.

Una vez decidido a colocar una parte de su portafolio en acciones high yield, el inversionista debería decidir también cómo hacerlo. Creemos que en este sentido se abren dos posibilidades, con distinto grado de complejidad.

La primera, y la más simple, sería recurrir a un ETF, o sea, un fondo de inversión cotizado en bolsa que replique a un índice formado por este tipo de empresas.

Repase los conceptos básicos de los ETFs

De esta forma, el inversionista compraría el ETF y tendría la exposición que busca, estando al mismo tiempo diversificado, ya que el ETF incluye varias empresas diferentes, de diversos sectores de actividad y características.

Entre los dos ETFs más operados para este propósito se encuentran VYM (Vanguard High Dividend Yield ETF) y DVY (iShares Select Dividend ETF).

Como puede verse en el gráfico, VYM y DVY (las dos líneas inferiores) se han movido prácticamente de manera idéntica este año, y se comportan con mucha menos volatilidad que el índice S&P500 (línea superior). Este gráfico, aclaremos, no muestra las distribuciones de dividendos, que son justamente la clave en VYM y DVY, pero sirve para tener una noción de cómo se mueven frente al mercado en su conjunto.

Evolución comparativa del SPY, VYM y DVY

Fuente: DIF markets

Como referencia, puede verse más abajo una tabla con el retorno total de DVY (tanto retornos por variación de precio como por dividendos distribuidos) durante los últimos 5 años.

Fuente:

Recordemos que estos resultados son antes de impuestos, es decir, normalmente en países sin acuerdos tributarios con Estados Unidos se aplicará un impuesto de 30% sobre la distribución de dividendos.

Otra posibilidad, un tanto más sofisticada, sería no recurrir a un ETF, sino invertir directamente en algunas acciones individuales de empresas que podamos identificar como high yield. Se trata de una opción más compleja, ya que implica la selección de acciones particulares, para lo cual debe seguirse necesariamente algún criterio, ya que existirán muchas.

En un reciente artículo publicado en CNBC, podemos ver un listado de acciones, que surge de aplicar un filtro o “screen”, de acuerdo con lo indicado anteriormente.

Particularmente, en el mencionado artículo se plantean 3 requisitos para seleccionar las acciones high yield:

1) que paguen un dividendo anual de al menos 2%,

2) que tengan calificación crediticia al menos de “A” según Standard and Poor’s y

3) que hayan tenido un crecimiento en sus dividendos anuales de al menos 10% durante los últimos 5 años.

Al aplicar el filtro según dichos criterios se obtiene un listado, del cual seleccionamos a continuación los mejores 10 resultados, ordenados según el dividendo anual pagado, a modo de ejemplo:

Si bien se trata solamente de un criterio, como puede haber tantos otros, creemos que puede servir de guía y referencia para aquellos inversionistas interesados en posicionarse en este tipo de acciones.

En definitiva, el contexto económico actual ha llevado a que la inversión en activos de renta fija haya perdido el atractivo, quitando posibilidades para aquellos inversionistas que buscan diversificar o reducir la volatilidad de sus portafolios. En este contexto, creemos que la inversión en acciones que pagan altos dividendos, ya sea mediante ETFs o acciones individuales, se ha convertido en una posibilidad interesante.

¿Cómo comenzar a invertir en Acciones?

La mejor forma de comenzar es utilizar plataformas de simulación, con dinero virtual, para probar comprar o vender acciones y de esta manera comenzar poco a poco a percibir cómo funcionan y qué esperar de ellas.

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